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Escribiendo con máquinas

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30.08.2026

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En el íncipit, muy citado, de un libro, El mensajero de L.P. Hartley, se lee lo siguiente: The past is a foreign country; they do things differently there (“El pasado es un país extranjero; allá las cosas se hacen de otra manera”). Ahora que acabo de pasar once días en China he comprendido, atónito y vulnerable, que también el futuro es ya, para mí, un país extranjero, muy extranjero, pues en ese futuro chino, y probablemente del mundo, sí que se hacen las cosas de una forma muy distinta. Se pide un taxi por una aplicación y el taxi, al llegar, te habla en voz alta. No el conductor, que no modula, sino el carro. Si uno tiene la suerte de ir con un sinólogo (a ratos la tuve), el intérprete tiene la bondad de traducirte lo que el taxi dice, o lo que un policía virtual te indica por la calle, si por casualidad uno, como peatón, está a punto de cometer una infracción. La vigilancia total parece amable y uno diría, ingenuo, que está ahí solo para ayudar a........

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