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El tigre en la poesía

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16.08.2026

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Antes de ser ciego, es decir, durante más de medio siglo de vida, a Jorge Luis Borges le fascinaron los tigres. Le gustaba ir a verlos al zoológico de Palermo y uno de los pocos dibujos infantiles que se conservan de él es, precisamente, el de un tigre. Pero fue cuando ya había perdido casi del todo la vista, y cuando de esta le quedaba solamente “el oro de los tigres” (el color amarillo), cuando intentó recuperar el otro o los otros tigres de su imaginación.

Hay un tigre de papel (un tigre dibujado que no muerde). Luego está el tigre de las palabras que, aunque tampoco muerda, puede ser el reflejo más preciso tanto del tigre cautivo en una jaula, como del que “va cumpliendo en Sumatra o en Bengala/ su rutina de amor, de ocio y de muerte”. Al de la jaula Borges lo recuerda........

© El Espectador