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El puntillazo a un país hundido

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28.06.2026

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Es, al mismo tiempo, la imagen de la tragedia y de la esperanza. Los socorristas se esfuerzan por apartar las lápidas de vigas y paredes derrumbadas. Al fin van extrayendo de entre el polvo y los escombros el cuerpecito inerte y ensangrentado de un bebé desnudo. Lo jalan por un brazo, lo sacan con cuidado, lo abrazan y este, al fin, tiembla y llora. Es un segundo parto. La mujer a mi lado, que acaba de decirme “no mires, no mires”, con los ojos desorbitados, llora en silencio frente a la pantalla, de miedo y de felicidad. Es madre y es abuela y sabe lo que es nacer dos veces; nacer, morir y volver a nacer a esta vida tan hermosa y tan dura.

Esto sucede en Venezuela al amanecer del jueves 25 de junio. Las primeras 48 horas son fundamentales para poder rescatar aún con vida a quienes han quedado atrapados bajo las ruinas de los edificios derribados por el doble terremoto del día 24. Niños, mujeres, hombres sepultados, pero que respiran........

© El Espectador