El jardín de Maurizio Bonati
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A las 2:18 a.m., un entrañable amigo me avisó desde el otro lado del mar que Maurizio, un hombre que era pura ternura, sabiduría y solidaridad, había muerto.
Maurizio tenía una sensibilidad redentora y dedicó su vida a la salud materno infantil. Fue maestro, investigador, narrador y constructor de ciencia y humanismo; enamorado de las montañas, del mar y del conocimiento consagrado a la salud, a la equidad y a dar respuestas sociales y efectivas para los más vulnerables.
Llevó consideración y sonrisa a los niños de Bosnia; y fue una voz de inteligencia y de alivio en los pueblos aislados por los cercos de la arbitrariedad; sin pensar en su propia vida salvó la de cientos de pacientes durante la pandemia, y fue (lo será siempre) un abrazo profundo para quienes estuvimos cerca.
Nació en Bérgamo, y murió en su casa de Milán, en su jardín (su amado........
