Acudir al Fondo Monetario Internacional
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La situación fiscal que heredó este gobierno es desastrosa. Por fortuna, los mercados aún están a la espera y el presidente cuenta con un buen margen de gobernabilidad. En este contexto se anuncia la conveniencia de acudir al Fondo Monetario Internacional, no para acordar un programa de ajuste clásico, que Colombia nunca ha tenido, sino algún esquema precautorio, con líneas de crédito, que alivien las necesidades de endeudamiento y funcionen como señal de confianza.
La pregunta no es si eso puede ser útil. Bien diseñado, lo sería. La pregunta es si este gobierno, tal como se está configurando, tiene la capacidad política y…
La pregunta no es si eso puede ser útil. Bien diseñado, lo sería. La pregunta es si este gobierno, tal como se está configurando, tiene la capacidad política y comunicativa para administrar un acuerdo de ese tipo sin convertirlo en un frente de confusión.
Un acuerdo precautorio —no un salvamento dramático de última hora— puede cumplir tres funciones básicas. Primero, anclar expectativas. Para la confianza de los inversionistas y los acreedores, cuenta más una trayectoria fiscal avalada y vigilada externamente por el FMI, que la consabida sucesión de proyecciones fiscales llenas de optimismo y carentes de viabilidad.
Segundo, asegurar liquidez frente a choques externos. Con las tasas de interés al alza en los mercados internacionales, es prudente cubrirse del riesgo de cualquier otro evento desagradable —de esos que Trump es capaz de sacar de la chistera en cualquier momento— que pueda afectarnos directamente o por contagio.
Tercero, obligar a ordenar prioridades. Un marco explícito ayuda a responder preguntas que la política........
