Dieta para reducir la indigestión digital
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Somos lo que comemos, pero también somos lo que cliqueamos. Con el tiempo aprendimos que el cuerpo se enferma cuando consume sin criterio y en exceso. Algo similar ocurre con el alud de información a la que nos exponemos y que poco nutre, y lo peor es que no trae etiquetas negras de advertencia: son contenidos “chatarra” que indigestan.
La desinformación ya no es un error técnico; es un riesgo sistémico. El Informe de Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial sitúa a la “información errónea y la desinformación” como una de las amenazas más severas de la década. Estamos perdiendo la capacidad de distinguir lo real de lo fabricado. Con la expansión de los contenidos falsificados mediante inteligencia artificial (deepfakes), hemos saltado de lo que Yuval Noah Harari llama: “Tiempo Biológico”, el de la reflexión humana, al “Tiempo Algorítmico”, donde las máquinas que no descansan dictan lo........
