El narco como Estado paralelo
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Tenía que estallar en llamas México tras la caída del jefe del cartel de Jalisco para que Colombia, su coteja en la punta del narcotráfico mundial, se supiera también víctima del pacifismo edulcorado y de la tolerancia con criminales nefandos que robustecían un Estado paralelo instaurado por el narco. La alegre liberalidad revolucionarista de un López Obrador con su consigna de “abrazos, no balazos” y la de un Petro con su Paz Total reforzó el poder de grupos criminales sobre territorios enteros y sus gentes, combinando violencia con recursos de poder de Estado, asalto al erario, control de la economía local y cooptación de círculos políticos cuyas campañas electorales financian a manos llenas, para asegurar permanencia en el poder.
El caos, el terror y el miedo que en 20 de los 32 estados mexicanos siguieron a la muerte del Mencho evocan la violencia en gran escala, la impiedad de Pablo Escobar en nuestra tierra. Casas........
