Qué nos enseña “Chernobyl” sobre Trump
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No, mi Síndrome de Enajenación con Trump no ha alcanzado los 12.000 roentgen en el dosímetro ideológico. Y no, yo no creo que el gobierno de Trump se parezca al incendio de un reactor nuclear al aire libre.
Ver “Chernobyl” (y leer los relatos reales de la tragedia) es recordar que ese tipo de símiles deberían usarse con moderación.
Sin embargo, sí hay un paralelo impactante. “Chernobyl” no es tan solo una historia sobre una catástrofe ambiental, o los actos heroicos de las personas que evitaron que se convirtiera en una tragedia incluso peor. Ilustra qué les sucede a las sociedades corrompidas por la institucionalización de las mentiras y la destrucción concomitante de la confianza.
Esa es la verdadera historia de Chernóbil donde, para variar, las verdades imposibles de erradicar del mundo natural —de la química y la física de partículas— superaron literalmente las verdades impuestas por la ortodoxia y la propaganda soviéticas.
Escena tras escena, los funcionarios del partido decretan que la gravedad del accidente no es tanta. O que la escala de los efectos secundarios no es tan amplia. O que el alcance de la culpa no es tan profundo. Le mienten a Occidente. Le mienten a su gente. Mienten desde lo más alto de la cadena de mando hasta la parte más baja. ¿Por qué? Porque........
