En la casa de Paloma cabemos todos
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Colombia llega a esta elección fracturada. La división no es nueva ni tampoco lo es que algunos candidatos la usen como combustible en lugar de sanarla. Iván Cepeda ha construido su campaña sobre sus propios odios: al uribismo, a la centroderecha que llama ultraderecha y a la democracia liberal. Su argumento no es un proyecto para mejorar el país; lo que pretende es un cambio del modelo económico y político para implementar el fallido comunismo.
Abelardo de la Espriella tiene ruta igualmente extrema: ducho en defender rufianes y sin experiencia en administración pública ni en política, se proclamó el verdadero heredero del uribismo, aunque curiosamente desoyó la recomendación de su fundador, negándose a participar en la consulta y dividió el partido. ¿Esto lo hace una persona confiable? No será........
