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No cometer estupideces, la mejor doctrina de política exterior

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31.07.2026

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La estupidez suele ser inmune a la razón y a la evidencia. Es peligrosa porque induce a la renuncia voluntaria del juicio crítico. Alguna vez, Dietrich Bonhoeffer sostuvo que la estupidez puede ser más peligrosa que la maldad. Mientras el mal actúa con cierta conciencia, incluso con astucia, y por ello puede ser enfrentado, la estupidez desarrolla anticuerpos contra los hechos y contra la razón. La estupidez es una forma autoritaria de la negación de la razón.

En abril de 2016, el periodista Jeffrey Goldberg recordó en The Atlantic una frase de Barack Obama que terminó convirtiéndose en una suerte de doctrina de política exterior: “El primer deber del presidente de Estados Unidos es no cometer estupideces” (“Don’t do stupid shit”). La expresión podía sonar demasiado coloquial para sintetizar una estrategia internacional, pero escondía una idea bastante más sofisticada, y es que el poder no consiste en hacer todo aquello que es posible hacer, sino en distinguir cuándo la acción genera más problemas que beneficios.

Goldberg introducía su texto recordando el discurso pronunciado por el entonces secretario de Estado, John Kerry, en 2013, desde la Sala de Tratados del Departamento de Estado. El tema era el ataque con gas sarín perpetrado por el régimen de Bashar al-Assad contra la población civil en Siria. Más de 1.400 personas murieron en las afueras de Damasco. El horror era evidente y la presión para que........

© El Espectador