Sombras chinescas
La sabiduría convencional presentar a China como la nueva frontera de la Cuarta Revolución Industrial. Conforme a ella, el despliegue masivo de redes 5G, la inteligencia artificial o el liderazgo en la fabricación de vehículos eléctricos situarían a Pekín en una posición de hegemonía tecnológica frente a Occidente. Sin embargo, detrás de esa fachada de neón, se esconde una realidad mucho más prosaica y demoledora: la productividad china sigue estancada y la brecha con su principal rival, Estados Unidos, no deja de ensancharse.
La tesis según la cual China tiene una posición de superioridad tecnológica adolece de un error fundamental de diagnóstico, ya que confunde la acumulación de capital físico y el gasto estatal con la Productividad Total de los Factores (PTF), expresión básica de la innovación. En una economía de mercado, ésta es un proceso de descubrimiento empresarial que eleva la eficiencia. En el modelo de capitalismo de Estado chino, la tecnología es un instrumento de control político y de prestigio nacional que, por regla general, se traduce en una asignación de ineficiente de los recursos.
Si China fuera realmente el líder de la Cuarta Revolución Industrial, sus niveles de productividad deberían reflejar un salto cualitativo y esto no ocurre. El crecimiento de la PTF ha caído drásticamente desde la crisis financiera de 2008, situándose en niveles cercanos a cero o........
