Mas pobres, pero más iguales
La retórica oficialista del Gobierno presenta la supuesta reducción de la desigualdad como uno de los éxitos de su gestión. Sin embargo, como suele ser habitual con las proclamas gubernamentales en materia socioeconómica, la realidad es muy diferente. En España no se asiste a un proceso de convergencia de las rentas hacia arriba, donde los sectores más vulnerables escalan posiciones gracias a una economía dinámica, sino a un proceso de nivelación por abajo. La política igualatoria de la izquierda no produce un ascenso de las capas inferiores de la pirámide social hacia niveles de mayor bienestar, sino un descenso del nivel de vida de las clases medias.
El Coeficiente de Gini oscila entre 0 (igualdad perfecta) e 1 (máxima desigualdad). En España, este indicador ha descendido aproximadamente dos puntos desde 2018. Pero la pregunta es ¿cuál ha sido el motor de esa reducción? La respuesta es tan clara como alarmante: la clase media se ha empobrecido. Hay menor desigualdad, sí, pero ello no refleja una mayor distribución de la prosperidad, sino una sociedad más homogénea en la precariedad. Desde 2018, según los estándares de la OCDE -que sitúa en ese estrato a los hogares que perciben entre el 75% y el 200% de la mediana de la renta-, la población ubicada en él ha caído del 59% en 2018 al 53%........
