El retorno del 'Old Labour'
La ascensión de Andy Burnham a la dirección del Partido Laborista y su llegada al cargo de Primer Ministro representa, más que una renovación, una regresión de primer orden. No es una adaptación de la izquierda UK a los desafíos contemporáneos, sino la resurrección del Old Labour bajo envoltorio moderno. Con una retórica repleta de amnesia histórica y el clásico adanismo estatista, Burnham ha declarado la guerra a los últimos 40 de progreso. Se presenta como el enterrador del consenso liberal inaugurado por Margaret Thatcher en 1979, vendiendo su "Manchesterismo" como una novedad cuando, en realidad, resucita el fantasma del laborismo colectivista que hundió al país en el colapso productivo, la crisis financiera, el rescate humillante del FMI en 1976 para terminar en el agónico Invierno del Descontento.
Burnham construye su narrativa sobre un diagnóstico sesgado e intelectualmente perezoso: todos los males británicos -vivienda inaccesible, estancamiento de la productividad y desigualdad- serían fruto de "cuatro décadas de neoliberalismo". Esta tesis ignora la evidencia más contundente de la historia reciente del Reino Unido: el período de mayor prosperidad, dinamismo e innovación en el país comenzó precisamente con las reformas de Thatcher. La disciplina fiscal y monetaria, las rebajas impositivas radicales, la liberalización de los mercados, las privatizaciones de monopolios estatales........
