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Los costes de la guerra y otras decisiones 'trumpistas'

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13.06.2026

La guerra de Irán le está saliendo a Trump mucho peor de lo previsto. Y a la economía global le está resultando mucho más cara de lo esperado. No sólo ha disminuido el crecimiento económico, sino que ha vuelto el fantasma de la inflación a Europa. Y con la inflación, lo primero que ha ocurrido es que el BCE ha tenido que subir los tipos de interés hasta el 2,25%. Basta echar un vistazo al Euríbor, que ha ido aumentando y ya está por encima del 2,8%, para comprobar que los mercados descuentan, pase lo que pase, nuevas subidas de los tipos de interés.

En Estados Unidos, la inflación escaló hasta el 4,2%, la tasa más elevada de los últimos tres años. Esta referencia es importante a efectos políticos. El factor económico más relevante en la victoria de Trump fue, sin duda, la elevada inflación de la era Biden. Lo peor es que el aumento de la inflación parece no haber terminado. La tasa de inflación subyacente, que excluye alimentos y, sobre todo, energía, también alcanzó un máximo del 2,9%. Esto indica que el aumento de los precios de la energía se ha ido trasladando al conjunto de los productos y también a los salarios. Estados Unidos se enfrenta ya a los temidos efectos de segunda ronda.

Esto quiere decir que, aunque la guerra de Irán terminase mañana y se reabriese el tráfico en el estrecho de Ormuz, el nivel de precios no se normalizaría a corto plazo. Se lo traduzco: los votantes acudirán a las urnas en las elecciones de noviembre acordándose de su bolsillo y, sobre todo, del efecto de la guerra en su cartera.

Hay varios factores que no suelen tenerse en cuenta y que han contribuido tanto al aumento de la inflación como a su........

© El Economista