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La condena judicial de la corrupción y sus consecuencias

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27.06.2026

Los españoles no podemos tolerar la corrupción ni la indecencia como si fuera algo normal." Cuando le escuché esta demoledora frase a José Luis Ábalos, en su discurso como portavoz del PSOE en la moción de censura, allá por 2018, pensé que llevaba razón, pero que nada garantizaba que el nuevo gobierno del PSOE fuese a ser más limpio. Ocho años después, el Tribunal Supremo, por unanimidad de 7 magistrados de su sala de lo penal, ha condenado a veinticuatro años de prisión al exministro Ábalos, y quince a su mano derecha, Koldo García.

Al empresario Víctor de Aldama se le impone una pena reducida de cuatro años y medio, y no tendrá que entrar en prisión. El Tribunal Supremo ha valorado su colaboración con la justicia, y ha establecido las condiciones para que esta colaboración se pueda valorar como atenuante muy cualificada, lo que rebaja sustancialmente las penas.

Esta sentencia, la del caso "mascarillas", es muy importante por muchas razones. En primer lugar, porque es la reacción del último instrumento que tiene el Estado de Derecho para reaccionar frente a la corrupción. Como señala el Tribunal Supremo, citando a la convención de Naciones Unidas, "la corrupción es una amenaza para la estabilidad y seguridad de las sociedades al socavar las instituciones y los valores de la democracia, la ética y la justifica, que compromete el desarrollo sostenible y el imperio de la ley."

A la corrupción se llega porque hay políticos en posiciones de poder que se quieren corromper. Pero, además, los controles previos fallan, empezando por los que debe establecer la propia Administración. En este sentido, la Sentencia señala que la "colonización" de las instituciones fue clave para que los controles previos fracasasen. Aquí hay que tener en cuenta, que José Luis Ábalos no sólo era el ministro de........

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