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El eclipse de la política antinuclear en tiempos de crisis energética

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El pasado 12 de agosto, el día del eclipse total de sol, el gobierno del PSOE y Sumar tomó la decisión energética más importante al menos desde 2020. La decisión fue autorizar la prórroga de la central nuclear de Almaraz, que se había fijado en 2020 para el próximo 2027. Esta decisión cambia completamente el panorama de la producción eléctrica en España, y obligará a modificar toda la planificación energética, puesto que estamos hablando de la central nuclear más grande de España.

El gobierno no está muy orgulloso de este cambio, porque la Orden Ministerial ni siquiera está firmada por la ministra del ramo, sino por sustitución por el secretario de Estado de Energía, y, además, la decisión se conoció por su publicación en el BOE del 15 de agosto. Pese al intento de que pasase desapercibido, la noticia se recibió con críticas incluso de una parte del gobierno. Para el ministro de cultura, Ernest Urtasun, su propio gobierno "ha cedido a las presiones del oligopolio energético en detrimento de la transición ecológica."

Lo primero que hay que dejar claro es que la prórroga de Almaraz hasta 2030 es algo más que una decisión técnica. Evidentemente, hay unos criterios técnicos y de seguridad que ha evaluado, positivamente, el Consejo de Seguridad Nuclear. Pero, una vez cumplido su plazo original de funcionamiento, el gobierno podía no haber autorizado su prórroga. De hecho, en el acuerdo de gobierno entre el PSOE y Sumar, y en el propio programa electoral del PSOE en 2023 se establecía el cierre de las centrales nucleares a medida que se terminase su plazo de autorización. Ahora bien, la Orden Ministerial de prórroga deja claro lo poco que pintan no ya los "socios" de investidura, sino el otro partido de la coalición de gobierno, Sumar. De hecho, si el presidente Sánchez hubiese considerado que una ruptura evidente del acuerdo de gobierno iba a tener consecuencias, es decir la ruptura del gobierno, probablemente no la hubiese tomado, o como mínimo la hubiese pospuesto.

Más allá de eso, desde un punto de vista institucional, también........

© El Economista