El dinero que no duerme
Son las tres de la madrugada en Frankfurt. Los mercados europeos llevan horas cerrados y ninguna transferencia cruzará una frontera hasta que amanezca. A esa misma hora, en una sala de servidores sin ventanas, millones de dólares se mueven en silencio de una cartera digital a otra, liquidando operaciones en segundos, sin intermediarios, sin horarios. El dinero está aprendiendo a no dormir.
La digitalización de la economía, la irrupción de la inteligencia artificial y la automatización de procesos financieros han terminado por revelar la incómoda realidad de que el dinero convencional, lento, caro de mover entre fronteras y ciego fuera del horario bancario se ha quedado pequeño para el mundo que habitamos. En esa distancia cada vez más evidente entre la velocidad a la que funciona la economía y la lentitud de la infraestructura heredada empieza a abrirse paso el dinero tokenizado, no como una ruptura con el pasado sino como su evolución más natural.
Las stablecoins concentran hoy buena parte de la atención. Son criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, normalmente anclado 1:1 a una divisa de referencia mediante distintos mecanismos de colateralización, algo que las hace parecerse........
