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La gestión de lo público se tambalea, desde Venezuela a la SEPI

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04.07.2026

El terremoto que sacudió la costa venezolana el 24 de junio a las 6:04 minutos de la tarde, ha dejado más de 2.000 muertos y 10.000 heridos. Las cifras finales serán mucho peores, ya que hay miles de desaparecidos. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó el Estado de emergencia esa misma noche. Pero durante las primeras cuarenta y ocho horas, los equipos de rescate simplemente no aparecieron.

Tampoco hubo maquinaria pesada para remover los escombros, ni presencia de los cuerpos y fuerzas de seguridad. A 30 kilómetros del desastre, los tractores y las camionetas de la Fuerza Armada Nacional seguían estacionados en Fuerte Tiuna, Caracas, el mayor complejo militar del país. Solo cientos o miles de familiares de las víctimas removiendo los escombros con sus manos en una oscuridad total, por la falta de electricidad.

La Guaira, el epicentro del terremoto, es uno de los bastiones chavistas. Todos sus gobernadores desde 1998 pertenecieron al partido oficialista, primero de Chávez y luego de Maduro. ¿Dónde estaba el Estado, que durante 28 años seguidos había prometido acompañar a sus conciudadanos en los momentos difíciles? Cuando la tierra tembló, los venezolanos descubrieron que estaban solos.

De los cerca de medio centenar de sismógrafos repartidos a lo largo y ancho del país para prevenir terremotos, sólo funcionaban cuatro o cinco, por lo que a la mayoría de los venezolanos los cogió desprevenidos. En Playa Grande, el edificio Oasis Beach de trece pisos se vino abajo con todos sus habitantes dentro. Los equipos de socorro no llegaron a tiempo porque el Gobierno blindó el acceso a La Guaira, menos a quien poseyera salvoconducto oficial. La medida dejó cruzados de brazos a cientos de médicos y voluntarios para el rescate. Los ciudadanos tuvieron que trasladar a los heridos con sus propios medios a los hospitales locales o a Caracas, colapsados y sin capacidad para atender a más.

¿Dónde está el Estado? Cuando la tierra tembló, los venezolanos se quedaron solos

Para colmo, los saqueos se multiplicaron y agravaron la sensación de desamparo. Los delincuentes aprovecharon que las familias abandonaban sus casas por temor a nuevas réplicas para robar. Las fuerzas del orden volvieron a brillar por su........

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