Europa usa la 'dulce derrota' de Trump para redoblar su intervencionismo
Trump ha pasado de amenazar con devolver a Irán al estado de la piedra o aniquilar su civilización en un sólo día a sentarse a negociar un decálogo de condiciones, que lo dejan en muy mal lugar porque sitúan a Irán como el nuevo árbitro de Oriente Medio.
La aniquilación del líder espiritual Alí Jameneí, lejos de provocar una división entre las autoridades iraníes, ha contribuido a la reunificación del poder civil y militar en una sola mano, la fanática Guardia Revolucionaria, encargada de responder militarmente a los ataques de Israel y EEUU. La prueba es que el miércoles, horas después de anunciar el alto el fuego, volvió a cerrar el Estrecho de Ormuz exigiendo que la tregua se extendiera al sur del Líbano.
El Consejo de Seguridad Nacional, el órgano de gobierno, se apresuró a dar un comunicado en el que aseguraba que sus adversarios habían sufrido "una derrota innegable, histórica y aplastante".
El documento contiene condiciones inasumibles, como el control de buques por Ormuz, que quedaría bajo su supervisión militar y le permitiría cobrar una tasa para financiar su reconstrucción. Irán prometió un "paso seguro" a través del Estrecho, pero luego aclaró que "los buques sólo podrán pasar en coordinación con las Fuerzas Armadas".
Teherán se compromete, asimismo, a detener su carrera nuclear, pero no a dejar de enriquecer uranio, uno de los objetivos de Trump, quien incluso planteó una invasión terrestre para secuestrar la media tonelada de uranio enriquecido que posee.
Tampoco es aceptable la exigencia del cierre de las bases militares en la región, donde Estados Unidos tiene unos 50.000 hombres, que han servido para fortalecer sus vínculos con el mundo árabe. Además, pide que se retiren las sanciones económicas, se le rehabilite ante organismo internacionales como la ONU o la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) o una indemnización por los daños causados.
EEUU tuvo que aceptar la tregua, porque sin ella el barril de petróleo se encaminaba hacia los 150-200 dólares y amenazaba con una profunda recesión global y una inflación descontrolada en todo Occidente. Un petróleo caro es el mayor enemigo de Trump, porque el alza de las gasolinas en EEUU está hundiendo su........
