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Alberto Israel Jasso

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26.07.2026

Quien comete cualquier delito merece ser castigado. De eso no hay duda. Sin embargo, se deben respetar procedimientos para declarar la culpabilidad de una persona. Se determina que hay una responsabilidad penal en un proceso adversarial en donde se ventilen y desahoguen las pruebas respectivas, el acusado tenga el derecho a defenderse, y la víctima tenga acceso a compensar la conducta que se le causó. Es muy sencillo. Sin embargo, a pesar de lo lógico de lo anterior, hay quienes no lo ven así.

Los últimos días trascendió una noticia en medios nacionales y en redes sociales. Se trata del suicidio cometido por Alberto Israel Jasso, quien fungía como profesor en la Ciudad de México. Jasso fue acusado por una alumna de haber abusado sexualmente de ella. Esta acción nos recordó el suicidio de Armando Vega Gil, quien era el bajista del grupo de rock Botellita de Jerez. Estos hechos tuvieron lugar en 2019, y el suicidio fue por causas similares a las de Jasso.

En un sistema como el nuestro, se debe privilegiar la legalidad, el debido proceso, y la presunción de inocencia. Sin embargo, hay personas con una enorme cerrazón mental que estiman que cuando se trata de delitos sexuales o de género, ninguno de esos principios aplica. Estiman que las acusaciones o denuncias tienen ya el carácter de cosa juzgada, y en función de ello, se debe linchar a los acusados. Algo más o menos como lo que ocurría con Las Brujas de Salem, pero ahora al revés.

Yo no sé si Armando Vega Gil o Alberto Israel Jasso cometieron los delitos de los que se les acusó. Ningún tribunal los encontró culpables de los hechos que se les imputaban. No estoy defendiéndolos pues ni siquiera los conocí, ni me constaban los hechos de los que se les acusaban. Simplemente insisto en que todo acusado, se trate de cualquier delito, debe tener el........

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