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Therians y los límites de la persona

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19.02.2026

Actualmente existe un furor relacionado a los “therians” en palabras sencillas son personas que asumen una identidad no humana sino más bien relacionada a un animal en específico, se comportan como ese animal, tratan de recrearlo físicamente y “sienten” serlo. Este escenario, aunque pareciera un bizarro invento juvenil es realmente un fenómeno creciente en varias partes del mundo, Juárez siendo parte de estos lugares. Y aunque la parte viral que nos tiene a todos buscando que es un therian está más asociado a un juego sin trascendencia y memes, debemos decir que hay que tomar enserio su origen.

En todo movimiento social relevante, una ideología debe respaldarle, y aunque este tema ha crecido más como una burla, existen personas que si lo creen valido y lo justifican por lo laxo que ha sido en los últimos años jugar con los límites de la persona y darle rienda suelta a cualquier percepción o imaginario que nos haga sentir un poco más cómodos con nosotros mismos, y aunque esta premisa ha sido importante para el desarrollo de la persona en varias aristas clave y por supuesto válidas, debemos mencionar que para que pueda cumplir su fin debemos empezar a poner límites, en este caso los límites de la persona.

Y es que a pesar de vivir en la era de la información pareciera que nunca habíamos estado tan perdidos como ahora, nos diluimos entre tantos datos y teorías que olvidamos quienes somos en realidad, y aunque descifrar todo sobre la persona es un debate digno de Sócrates ya contamos con bases sólidas sobre lo que somos, aunque sea complicado. Y es en este afán de no querer confrontar los retos de la vida que buscamos salir con soluciones cómodas, en este caso rechazar a la persona y todos sus atributos, los therians buscan en los animales valores que no encuentran en la humanidad, pero eso no quiere decir que no existan.

Y más que buscar criticar, condenar a este grupo y sus ideologías, donde incluso hemos visto ya se incurre a la violencia ante lo desconocido, que por cierto pocas veces abona algo al discurso, es importante resaltar el significado de la persona, hacer evidente esos factores inamovibles que nos dan valga la redundancia la personalidad, por eso es importante considerar límites sobre los alcances y hasta donde podemos estirar lo que somos sin perdernos en el camino como ahora es evidente que lo estamos, después de todo si ahondamos en que es una persona quizá también terminemos por confundirnos.

Las bondades de una persona empiezan por la razón, esa capacidad que tenemos de discernir entre lo bueno y lo malo, aprender sobre todo lo que nos rodea y ponerlo a nuestro servicio y el de los demás. Relacionado a las personas somos seres sociales que solo progresamos actuando en grupo, somos curiosos, y también somos recipientes de la peor maldad o la mayor de las bondades, es común perder la fe en la humanidad por cosas tan atroces que la historia relata y nosotros mismos solemos presenciar, pero, así como esas historias, existen otras tantas donde solo la persona puede ser capaz de lograr proezas tan nobles.

En cuanto a los animales, punto central de esta nueva subcultura no hay que rechazar las cosas positivas que pueden aportarnos, cuantas veces no ha sido inspirada la persona por la majestuosidad de los animales, las características y valores que nos hacen ser mejores sin perder el objeto que somos personas y que tenemos por nuestra cuenta otras obligaciones y propósitos, entre ellas el proteger a las criaturas que tanto admiramos y que algunos buscan ser una de ellas por completo. El detalle en esta cuestión es perfeccionar y corregir a la persona, lo que representa, pero nunca sustituirla ya que es irremplazable.

Reconocer los límites de la persona es reconocer su belleza misma, envidiamos atributos de animales, pero el poder admirarlo, razonarlo e interiorizarlo para ser mejor cada día es algo que solo una persona puede hacer, el poder transmitir ideas y apreciar como nadie los detalles más mínimos de la vida es cuestión mucho más valiosa, envidiable y de esto somos todos capaces. Soy consciente que hablar bien de la humanidad a veces cuesta trabajo, tenemos trabajo por hacer, pero en vez de rechazar lo que somos debemos empezar el desafiante camino de la autocrítica y hacer cambios para mejorar, la metamorfosis es interna.


© El Diario