Padres, sí. ¿Criminales? No, pero tampoco víctimas
En días recientes, el estado de Chihuahua fue escenario de una movilización que, bajo la consigna “Soy papá, no criminal”, reunió a hombres de toda la región que exigen una revisión de los procesos legales en materia de custodia, convivencia y derechos familiares. La marcha partió del Tribunal Superior de Justicia y recorrió el centro de la ciudad de Chihuahua, hasta donde acudieron juarenses con el objetivo de visibilizar lo que los organizadores consideran un trato desigual hacia los hombres en conflictos familiares.
A primera vista, el reclamo parece legítimo. La paternidad importa. Nadie podría sostener seriamente que los vínculos entre padres e hijos deben ser minimizados. De hecho, los propios manifestantes señalan problemáticas reales: dificultades para ejercer convivencias, incumplimiento de acuerdos y decisiones judiciales que, según su percepción, no siempre garantizan el derecho de niñas y niños a mantener contacto con ambos progenitores.
Pero el problema no está en la existencia del reclamo, sino en la forma en que se está construyendo políticamente.
Vale la pena decirlo con claridad: muchas de las situaciones que hoy denuncian estos hombres también son producto del mismo sistema machista que dicen combatir. Durante décadas ha prevalecido la idea de que las mujeres son las responsables........
