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Traidores o narcos

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31.05.2026

Años atrás, un cartón publicado por la revista Proceso retrataba nítidamente el estado de las relaciones en ese momento entre México y EU, a propósito del combate al narcotráfico.

Divididos por la frontera, estaba la típica caricatura del ‘Tío Sam’ y del otro la del ‘típico’ mexicano, —un hombre, vestido con pantalón y camisa de manta—, con sombrero muy ancho.

El gringo le gritaba al mexicano “corrupto” y éste le contestaba “mariguano”.

Así está el país ahora.

Por desgracia, es otra la realidad.

Por un lado, el oficialismo defiende, con todo lo que puede, al grupo de aún gobernantes de Sinaloa, emanados de Morena, acusados por los tribunales norteamericanos de coludirse con el Cártel de Sinaloa; por el otro, el régimen despliega todo el aparato para intentar que la percepción popular califique de “traidora a la patria” a la gobernante de Chihuahua, sin más elementos oficiales, o pruebas, que la información proporcionada por la fiscal Wendy Chávez —nombrada expresamente por Maru Campos para que emitiera un informe sobre los hechos de El Pinal— que habían estado dos personas ‘extranjeras’ en el operativo, pero sin que exista, hasta el momento, prueba alguna que la gobernadora hubiese acordado y autorizado la participación de los agentes norteamericanos.

Más aún, la única evidencia de que pertenecían a la CIA son dos notas periodísticas —de Los Ángeles Times y The New York Times—, luego apoyada por el periodista Luis Chaparro.

Pero, apenas dos días atrás, la mismísima presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó que le había pedido a la embajada norteamericana que se fueran del país los dos agentes sobrevivientes.

¿Y porqué no los puso bajo la jurisdicción de la FGR, pues se supone que cometieron un delito, una falta a la Ley de Seguridad Nacional?

¿La presidenta le pidió a la embajada norteamericana el nombre, cargo y dependencia a la que pertenecen?

¿Y por qué no dio por terminada la colaboración con las agencias norteamericanas, pues eso dice la misma ley, en caso de que hubiesen incurrido en conductas como en las que, supuestamente, incurrieron?

Por supuesto que hay diferencias y la dirigencia de Morena (incluyo en ella, obviamente, a la presidenta Sheinbaum) ha cometido —y seguramente lo seguirán haciendo— un tremendo error: No entregar a los extraditables.

No sólo fue un error del régimen y una violación a la ley, el llevar al extremo su campaña contra Maru e iniciar el juicio político........

© El Diario