Vestir con conciencia
En una ciudad como la nuestra, tan cercana a Estados Unidos y tan acostumbrada a recibir lo que llega del otro lado, la ropa tiene muchas vidas. Cruza puentes, cambia de armario, aparece en un bazar, se acomoda sobre una mesa de mercado, se ofrece en una cochera o vuelve a encontrar dueño en alguna de las tiendas de intercambio que comienzan a surgir en nuestra frontera: “Cambalachic”, “Gratis tienda”, “Re-Circula”, “vendo mi closet” son espacios, innovadores que nos invitan a unirnos a la cultura de ropa “preloved”, una palabra en inglés que significa algo más bonito que “usado”: previamente amado. Prendas que alguien eligió, vistió y cuidó, pero que ya no necesita y puede entregar para que otra persona las aproveche. La dinámica es sencilla: se lleva ropa en buenas condiciones, se intercambia por otras piezas o se deja disponible para quien pueda darles una nueva oportunidad. Sin embargo, detrás de ese gesto aparentemente pequeño existe una propuesta enorme: aprender a consumir de otra manera.
Durante mucho tiempo nos hicieron creer que estrenar era sinónimo de bienestar. Comprar por comprar se convirtió en una costumbre y los aparadores comenzaron a cambiar con tanta rapidez,........
