Ruidos y sonidos: la banda sonora de Juárez
Si alguien me preguntara a que suena Juárez, tendría que pedirle primero que cerrara los ojos. Porque esta ciudad no solo se observa; también se escucha. Tiene una banda sonora que comenzó hace muchos años y que, aunque ha cambiado de ritmo, nos sigue acompañando.
Nuestra frontera tiene música propia. Sus calles, colonias y barrios han tenido durante décadas, sonidos que anuncian la vida cotidiana mucho antes de que los teléfonos inteligentes y las notificaciones ocuparan nuestra atención.
No todo pertenece al pasado. Hay sonidos que no se han ido, que siguen atravesando las calles todos los días. Basta abrir la ventana o caminar unas cuantas cuadras para comprobarlo: la vida aquí todavía se anuncia con voz propia, con vibraciones que se quedan flotando en la memoria inmediata.
El carro rústico de los camotes sigue pasando, su silbido dulce y penetrante corta la tarde como una señal conocida. El vapor espeso que sale de su olla, se mezcla con el aire frío o caliente según la temporada, y ese olor a piloncillo, canela y tierra húmeda se pega a la ropa, a la piel, a la calle misma. La gente aún voltea, aún reconoce ese llamado sin necesidad de verlo. También sigue el afilador, con su flauta metálica que rasga el silencio como una línea brillante. Su sonido no solo se escucha: vibra en los........
