La ciudad que también puede aprender a ver
Enfrentar los riesgos de la calle sin la valiosa información que proporcionan los ojos es un acto cotidiano de valentía que muchos pasan por alto. Cada cruce, cada escalón y cada obstáculo sorteado representan una lección de fortaleza, confianza y determinación digna de toda nuestra admiración.
Mientras muchos damos por sentado lo que vemos a cada paso, ellos enfrentan el mundo apoyándose en otros sentidos, en su memoria, en su preparación y, muchas veces, en la buena voluntad de quienes los rodean.
Quizás algunos recordamos, desde hace muchos años, en la calle Insurgentes de la colonia Partido Romero, una señalización que advierte a los automovilistas sobre la presencia de una escuela para personas con discapacidad visual. Es un letrero que quizá para muchos pasó y sigue pasando inadvertido entre el ir y venir cotidiano. Es una advertencia para reducir la velocidad y un elemento de protección colocado pensando en quienes no pueden ver el mundo de la misma manera que la mayoría. Representa un recordatorio permanente de que la ciudad también debe pensarse para quienes recorren sus calles de una manera distinta. Durante años ha sido un llamado a la prudencia y al respeto. Son detalles que significan seguridad, autonomía y tranquilidad.
Esa calle no solo conduce a una escuela. Conduce también a una lección de humanidad. Vivimos en una........
