Video: Andaba “El Profe” en NL con placas de Chihuahua
-Andaba “El Profe” en NL con placas de Chihuahua
Para no creerse, “El Profe” y/o “El Chivis”, Manuel G. M., cuidó celosamente y durante más de una década todos sus pasos para evitar a los policías que le siguieron las huellas todo ese tiempo; y, como muchos delincuentes, bajó la guardia en un detalle básico, elemental.
Considerado uno de los seis u ocho jefes que integran la llamada “mesa”, órgano que dirige al grupo delincuencial “La Empresa”, Manuel conducía en Nuevo León una camioneta Ram con placas... de Chihuahua.
Su clave actualizada al interior de la organización delictiva había sido ya ubicada por policías de inteligencia de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua (Fiscalía Especializada en Operaciones Estratégicas) y compartida con su similar de Nuevo León, una vez detectado en aquella entidad.
Era buscado por tres presuntos homicidios cometidos en Juárez y es considerado también uno de los más buscados por autoridades policiacas de los Estados Unidos. Su historial abarca múltiples actividades delictivas junto a sus cómplices integrantes de “la mesa”.
Una vez atrapado, trascendió que había sido ubicado por la clave, pero también por seguimiento a una pareja sentimental –al estilo “Mencho” Oseguera– a la que veía con cierta regularidad.
Lo primero fue cierto; luego aparecerá el dato en las audiencias judiciales respectivas, pero lo segundo no. La mujer andaba con él durante la aprehensión, pero no fue pista, sino la camioneta Ram con placas de Chihuahua.
Inicialmente creyeron los policías de Nuevo León —fue arrestado el sábado en la noche en Plaza Galerías, de Monterrey— que la camioneta podría significar una carnada porque coincidían el número telefónico, su clave y el lugar, pero solo debieron esperar a que llegara el conductor... Y sí, era “El Profe”.
Fue traído a Juárez e internado en el Cereso estatal, donde permanecen procesados y/o sentenciados 870 integrantes del mismo grupo, “La Empresa”, con dos jefes al frente: “El Gory”, Ángel Ignacio R. A., y “El Minion”, José Dolores A. Ch.
El lunes por la tarde, el presidente municipal de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, desplegó una agenda política en la Ciudad de México, acompañado por su esposa, Rubí Enríquez. Los encuentros formaron parte de una estrategia orientada a consolidar vínculos con el Gobierno Federal y fortalecer su posicionamiento en la dinámica nacional y, de paso, la estatal. Ya conocemos el objetivo ulterior: la búsqueda de la postulación guinda por la gubernatura.
Por un lado, Pérez Cuéllar sostuvo una reunión con Ariadna Montiel, secretaria de Bienestar, una de las dependencias clave en la arquitectura social de la administración federal. El alcalde destacó la disposición de la funcionaria y el trabajo que la dependencia realiza en Juárez y en el estado.
Subrayó la voluntad de mantener una relación alineada con la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El mensaje no es menor: implica refrendar lealtades políticas y asegurar la continuidad de programas sociales en una ciudad con profundas brechas económicas.
En paralelo, el alcalde utilizó sus plataformas digitales para resaltar la toma de protesta de Rubí Enríquez como copresidenta de la Mesa Directiva de la Red Nacional de DIF Municipales.
El nombramiento representa un reconocimiento institucional que trasciende el ámbito local y proyecta a Ciudad Juárez en un espacio de interlocución nacional en materia de asistencia social.
El fiscal de la Zona Noroeste, Alejandro Vargas, presentó su renuncia al cargo que ocupaba desde principios de mayo de 2023, cuando llegó al relevo de Imelda Guadalupe Marín Márquez, quien apenas resistió unos meses en la misma posición.
Encaminado a cumplir tres años al frente de la Fiscalía del Estado en Nuevo Casas Grandes, Vargas dimitió, pero no en malos términos con sus jefes: el fiscal general, César Jáuregui, y la gobernadora, Maru Campos, según lo que reportan de la FGE.
Desde que asumió la titularidad del Ministerio Público en esta conflictiva región del estado, enfocó su gestión en la modernización operativa de la Fiscalía y el fortalecimiento de la seguridad regional, muy golpeada desde hace añales.
A Vargas le tocó liderar los trabajos de exhumación en “El Willy”, Casas Grandes, entre otros narcopanteones regionales que los grupos criminales utilizaban a sus anchas para desaparecer a sus víctimas, levantadas en diferentes poblaciones.
También le tocó gestionar, supervisar y estrenar un nuevo edificio para la Fiscalía en la región, diseñado para mejorar la atención ciudadana y optimizar el trabajo ministerial, siempre con los asegunes y contratiempos retadores que presentan los municipios en esta parte de la entidad.
Según los elementos que tenía a su cargo, a Vargas le reconocen haber implementado programas pioneros para el manejo del estrés laboral y la fatiga crónica entre los agentes del Ministerio Público, además de cursos para fortalecer la capacitación en el Registro Nacional de Eficiencia Ministerial.
Adicionalmente, tuvo avances significativos en labores de prevención y proximidad social, al participar tanto en las mesas de seguridad con el Ejército como en proyectos de asociaciones del sector privado para atender las denuncias ciudadanas y promover acciones sociales.
Así, dejó un buen balance en el sector estatal que tuvo a su cargo y, seguramente, indudablemente, no permanecerá mucho tiempo en la banca.
El desempeño de toda economía se construye a partir de ciertas variables que definen estancamiento o avance.
La ecuación general, sin embargo, requiere la intervención del dólar americano, que es hegemónico desde 1944, para la resolución de esta.
Pues bien, a partir del inicio de los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos contra Irán, todo lo que se ha movido apunta a perjudicar precisamente a la potencia dirigida por Donald Trump. Sus efectos serán variados en la frontera Juárez-El Paso.
De manera simple comentamos antes aquí tres variables que ya apuntan a dificultades en el corto plazo: aumento de la inflación por los precios de la energía, fortalecimiento del dólar americano por la búsqueda de refugio en tiempos como los actuales y repunte en la tasa de interés de los bonos.
Todo ello se mueve contrario a lo que busca Trump y, de seguir la trayectoria, Estados Unidos terminará pagando un costo altísimo por sus decisiones bélicas.
El petróleo empuja a la inflación, la inflación empuja a los bonos de deuda al alza y ambos fenómenos le están generando al dólar la revalorización ya comentada.
Ayer, el tipo de cambio regresó a los niveles de 17.70 al mayoreo y, si el miedo crece, pues los inversionistas seguramente seguirán buscando refugio en el dólar y el ciclo se repite.
Nada de lo anterior favorece la política económica de Trump. Así que, en el mundo de los analistas y especialistas de mercado, se preguntan si tiene un as bajo la manga o cómo habrá de sortear el vendaval, como para que ande tan tranquilo.
Por lo pronto, de todo lo que sucede, a Ciudad Juárez le favorece, por lo menos, un tipo de cambio a 19.70 o hasta a 20, pues brinda ventajas a manufactureras locales y maquiladoras, una vez que traen sus dólares a gastar aquí, sea en nómina, renta o lo que sea.
No obstante, si las tasas de interés no bajan, el consumo en EU no repuntará y, bueno, esa es otra historia, ligada también a un mismo origen.
Siempre que Estados Unidos emprende una guerra concita más inconformidad interna que externa. Y con la operación “Furia Épica” en el Medio Oriente no ha sido la excepción.
Los países europeos que en un principio condenaron el bombardeo estadounidense-israelí la madrugada del domingo han empezado a virar en contra de Irán por los ataques hacia posiciones estratégicas para sus intereses económicos, como Kuwait, Arabia Saudita, Jordania; no se diga la ostentosa Dubái, capital de los Emiratos Árabes Unidos.
Además, Irán representa el contraste más radical frente a la civilización occidental.
Analistas dividen a los países musulmanes entre aquellos que miran más hacia el futuro y el progreso, y aquellos claramente anclados en un pasado milenario... Adán, Eva, Noé, Mahoma, Abraham, Esaú, Josué, Moisés...
Desde que el dispendioso Sha, Mohammad Reza Pahlavi, fue sustituido en 1979 por el clan de los “ayatolas”, la nación persa ha sido gobernada con mano dura por una dictadura militar-religiosa.
De ahí que en diversas partes del mundo, incluido el propio Teherán, sobraron ciudadanos que saltaron de gusto enarbolando banderas estadounidenses al ser asesinado el ayatola.
La paradoja es que en lugares donde ha intervenido Estados Unidos, la prometida “restauración” de la democracia ha dejado mucho que desear. Quizá por eso, en Estados Unidos, los sondeos recientes arrojan que seis de cada diez norteamericanos desaprueban esa guerra y el 54 por ciento considera excesivo el uso de la fuerza con Irán.
Como se dice luego, Trump es “candil de la calle, oscuridad de la casa”. Y a ver cómo le va en las intermedias de noviembre y en su viejo sueño de alcanzar el Nobel de la Paz.
