Casi la mitad de cadáveres sin nombre
-Casi la mitad de cadáveres sin nombre
-Respaldan morenos con campaña a Brighite
-Pegado El Paso a Juárez, pero una IP muy distinta
-Ulises y “El Rulo”, en Consejo Estatal azul
En el penoso caso del Crematorio Plenitud, todavía hay 172 cadáveres sin nombre, que siguen sin ser identificados pese a los intentos de Servicios Periciales de la Fiscalía del Estado, en medio del escándalo que representó la liberación del dueño del negocio, José Luis A.C.
Casi la mitad de cuerpos en el anonimato y cero culpables detenidos a pesar de las evidencias, es el recuento hasta el corte de la semana pasada. El 44 por ciento de los 386 cadáveres encontrados sigue sin identidad, mientras las familias resisten la injusticia sin precedente incluso en esta violenta frontera.
El problema va más allá de lo forense por todo lo que encierra la operación del crematorio entre las omisiones de las autoridades.
Una persona procesada que salió libre y se fue del país; más de 130 denuncias sin consecuencia alguna conocida y múltiples señalamientos contra funerarias y autoridades sin castigo claro, forman parte de la numeralia actual, que hace imposible el enfriamiento social del caso.
Eso ha sido el detonante para que un grupo de familias afectadas comenzaran a exigir con mayor fuerza respuestas concretas sobre la forma en que varias autoridades han manejado el caso, antes y después del macabro hallazgo de cadáveres de hace nueve meses.
En los últimos días de la semana pasada, recorrieron la Dirección de la Jurisdicción de Salud en Juárez, a cargo de Rogelio Covarrubias Gil; la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, dirigida por Maribel Próspero Cobos y el Registro Civil, al mando de Karla Ivette Gutiérrez Isla.
Los deudos exigen respuestas sobre los riesgos a la salud pública que representó la acumulación de cadáveres y la nula evidencia de la aplicación de las leyes sanitarias, como tampoco hay evidencia de la adecuada supervisión del manejo de los cuerpos en general.
En particular, además, buscan explicaciones sobre actas de defunción emitidas en las que, por supuestos “errores de dedo”, fue asentada la inhumación en el renglón de “destino del cadáver”, cuando había sido autorizada la cremación, la misma que resultó falsa, pero cobrada de verdad.
Simulaciones de procesos, omisiones, negligencias, supuestos errores o distorsiones en actas, parecen ser los objetivos de los familiares de los deudos que no han encontrado justicia penal ni administrativa o institucional, pero a ver si las dependencias tienen la capacidad de responder a esas exigencias.
En medio de las críticas a la dirigente estatal de Morena, Brighite Granados, por dejar su papel de árbitro y asumir el de porrista, la juarense dio muestra de que trae respaldo y también estructura, al menos en el mundillo virtual.
El fin de semana, reportan los morenistas, surgió una campaña en redes a favor de Granados de la Rosa, en la que todos sus amigos y conocidos hicieron publicaciones en las que le reconocen su trabajo en la dirigencia, en el movimiento y en la 4T.
Debió ser algo bien articulado, no espontáneo, pero entre el viernes y el sábado pasado las redes sociales guindas fueron tapizadas de flores para la dirigente, por parte de liderazgos de varias partes del estado, como para que se notara su presencia territorial.
Entre otros, participaron en la campañita su pariente senador, Juan Carlos Loera; el funcionario federal de Agricultura y exdiputado local, Benjamín Carrera y el diputado local Óscar Avitia, además de cuadros como Obed Domínguez, Daniel Orona, Arnoldo Jáquez, Luis Daniel López, Horacio Mendoza Aguirre, Jessica Terrazas, Carolina Valdéz Ramos, Daniel Hernández, entre otros.
Los envidiosos dirán que es la pura nómina morenista a su cargo, pero aseguran que también prendió entre otros militantes que defienden la labor realizada en los últimos años, para posicionar institucionalmente al partido, aunque enfrente críticas de quienes la ven cargada para un solo lado.
Durante la celebración del Borderplex Global Summit la semana pasada, organismos y fundaciones de promoción económica, como la propia encargada de la oficina del gobernador Greg Abbot, Adriana Cruz, se subieron al estrado a informar todo lo que están haciendo para sacar adelante a El Paso, Texas.
Surgió la pregunta, porqué en Ciudad Juárez, organismos como el Coder, -Consejo de Desarrollo Económico Regional- o el propio Ficosec, que reciben jugosos recursos del erario, no hacen lo mismo.
Ambos organismos, operan en el entramado empresarial local, llevando y trayendo opinión sobre X, Y y Z, pero poco se sabe que rindan resultados tangibles, o por lo menos que los brinden de manera abierta.
Sus titulares, reciben una nómina de varias decenas de miles de pesos al mes, así que lo menos que le deben a la sociedad, es una clara rendición de cuentas.
Solo el recaudador de rentas, Raúl “El Rulo” García, y el presidente del comité municipal del PAN en Juárez, Ulises Pacheco, hicieron fuerte al blanquiazul fronterizo en la desabridona sesión de Consejo Estatal celebrada el sábado en la ciudad de Chihuahua.
Estuvo al frente de la reunión, desde luego, la neocasagrandina presidenta estatal, Daniela Álvarez, quien enumeró algunos de los acuerdos alcanzados la semana pasada en el PAN nacional y repitió la confianza de que su partido ganará en 2027.
El encuentro se lo llevó el alcalde capitalino y precandidato a la gubernatura, Marco Antonio Bonilla, aunque también lució y se hizo lucir el senador, Mario Vázquez, quien está consciente que Bonilla es imparable y levantará su estandarte en el momento dado, pero ello no mengua su acercamiento con la base partidaria.
Es común que los gobiernos intenten buscar el ángulo menos negativo cuando los números les desfavorecen, pero quien rompió el molde fue López Obrador, que llegó a “desmentir” los propios números del INEGI con la machacante frase mentirosa “yo tengo otros datos”. No presentó nunca sus otros datos porque no los tenía.
Lo malo es que esa herencia maldita le ha pegado a Sheinbaum, especialmente en el gelatinoso manejo de desaparecidos en México, que con López Obrador alcanzó la cifra más alta de 50 mil casos, superando incluso al villano favorito, Felipe Calderón, con 17 mil.
Además, hay contradicciones difíciles de explicar desde la narrativa oficial:
Por ejemplo, insisten que los crímenes dolosos han bajado en un 40 por ciento en el actual sexenio, pero no explican por qué el incremento de los desaparecidos a más de 13 mil.
Luego de posponer el informe en dos ocasiones, la presidenta Sheinbaum presentó, el pasado viernes, un registro de 43 mil desaparecidos “vigentes” en la Comisión Nacional de Búsqueda que depende de la Secretaría de Gobernación.
Casi de inmediato salieron las distintas organizaciones de Madres Buscadoras a desmentir las cifras presidenciales e insistieron en que hay por lo menos 130 mil personas desparecidas actualmente en México, y que el gobierno busca minimizar. Incluso ya amagan con protestar en la inauguración del Copa Mundial de la FIFA en junio.
Sheinbaum ha insistido en que es complicada esta contabilidad porque resulta que luego aparecen los desaparecidos, pero no se actualiza el registro.
Podría tener algo de razón, pero si en los informes sobre la economía, la seguridad, incluso en la política, hasta los suyos desconfían, imagínese al resto de la población y sobre todo a los familiares de los miles de desaparecidos en este país.
