Lo que necesitamos en 2025
Los deseos de año nuevo siempre son bienvenidos, sobre todo cuando se trata de personas que nos aman; de igual forma, cuando uno expresa esos deseos a quienes forman parte de nuestra familia o del círculo de amigos, por supuesto que siempre se harán de forma honesta y, en esencia, sincera.
Estos mensajes de aliento, de esperanza y sobre todo que forman parte de la cultura universal, tienen un sentido origen y un destinatario específico. Pero una cosa son los deseos que nos expresamos entre conocidos o familia -bienvenidos, insisto- y otra, muy distinta, lo que necesitamos como sociedad.
¿Te has puesto a pensar qué necesita nuestro estado para hacer mejor la vida de cada uno de los chihuahuenses? Mientras existan intereses que no sean comunes, mientras haya de por medio una guerra, una disputa, una pelea por el poder desmedido, no se tiene entonces un deseo legítimo de avanzar en el camino de la equidad.
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Estamos tan apurados en la agenda personal, que pocas veces nos detenemos a pensar qué necesita el otro para ser feliz o, al menos, para alcanzar los más elementales satisfactores. Nos preocupa lo que nos pueda afectar en lo individual, pero no buscamos cómo solucionar los problemas comunes.
¿Qué necesitamos, los seres humanos, en este año que apenas inicia y que trae consigo la continuación de guerras eternas? ¿Qué deseamos como planeta, como país, como ciudad para estar bien? ¿Acaso necesitamos héroes, milagros, luchas sordas, gritos desesperados?
Este 2025 puede ser un año seguro, si cada uno de nosotros pone de su parte para construir la paz que inicia en el hogar; podría ser un año estable, si alcanzamos la posibilidad de gastar lo que ganamos, no lo que las deudas nos permitan. Pudiese ser un año de logros y metas en lo educativo, si cada quien colocamos la piedra angular que nos corresponda en las escuelas y en casa, donde inicia la educación.
Sin la menor intención de filosofar -que pudiera ser el caso de un texto reflexivo, como el que escribo ahora-, este año o los que vienen, el hombre no necesita llegar a la luna y volver a la Tierra en un tiempo récord; lo que necesitamos es llegar a nuestro empleo y regresar a casa seguros.
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Este mundo (¡éste país!) no necesita milagros, sino medicinas. Lo que buscamos es un sistema de salud pública digno, al alcance verdaderamente de todos y se logrará cuando haya una planeación profesional no desde los escritorios, sino desde las farmacias y los hospitales, donde se miden las carencias reales.
Los seres humanos no necesitamos una buena limosna, sino un buen país que se gobierne con sensatez y cordura, donde se tomen en cuenta las diversas voces sin acallar a las minorías, pero respetando a las mayorías. Un país con decisión, con rumbo y con políticas públicas que dignifiquen la vida de todos.
Este año no necesitamos una gran vida, sino una vida segura, con calles que se puedan transitar a la hora que sea sin miedo y con la certeza de regresar vivos; no necesitamos una vida de lujos, sino una vida que responda con energía a la violencia contra niños y mujeres.
Me parece que este año, no necesitaos gobiernos que nos amen y nos cobijen con su manto protector, sino gobiernos que nos respeten; no deseamos gobiernos paternalistas, sino gobiernos que comprendan la libertad de expresión, el libre comercio, la libre empresa, el libre pensamiento.
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Este 2025, no deseamos un héroe que lidere cada país, sino buenos presidentes, hombres o mujeres, que se ganen el respeto de sus gobernados, no el miedo por hablar, escribir o gritar. Deseamos una sociedad contenta con lo que hace, no amordazada por no hacer lo que puede hacer.
Deseamos un año donde no nos andemos quejando por tanta droga que circula en las calles, escuelas, barrios o antros; deseamos una autoridad que destruya los plantíos, los laboratorios y meta a la cárcel a los capos y traficantes que envenenan a nuestros niños y jóvenes sin que nadie les haga algo. Buscamos un año en el que se combata al narcotráfico, no un año más donde nos andemos echando la culpa de quién vende, quién compra o quién consume.
¿Cómo queremos este 2025, particularmente en nuestro país? Muy simple -y la frase no es mía-: no necesitamos recuperar Texas, sino recuperar México. No creo que sea una fantasía o un deseo imposible. Al tiempo.
