Bayes, fin de semana de basquetbol y la responsabilidad pública
En la vida pública solemos hablar de confianza como si se tratara de un valor estático, una suerte de patrimonio intangible que se otorga y permanece, sin embargo, desde la lógica del razonamiento probabilístico (teorema de Bayes) la confianza es una hipótesis en permanente revisión. Creer en una institución, en un proyecto o en un equipo de trabajo implica asignar una probabilidad de buen desempeño que necesariamente debe actualizarse conforme la evidencia empírica se acumula.
Esta idea, que parece propia de la estadística, tiene profundas implicaciones para la gestión pública porque gobernar, en última instancia, también es administrar expectativas y riesgos, es así que, en ese proceso, la información que fluye desde los niveles operativos hacia la toma de decisiones es determinante: si la evidencia es incompleta, filtrada o excesivamente optimista, la probabilidad que se asigna al éxito de una política pública o de un evento -en este caso- puede estar profundamente sesgada.
Dicho lo anterior, relato que el miércoles, durante mi participación en la plataforma informativa, tuve la oportunidad de conversar con Eduardo Nájera, exjugador de la NBA y, sin duda, una figura representativa del baloncesto mexicano, me reiteró que se encontraba en la ciudad para encabezar una clínica deportiva dirigida a niñas y niños.
Bajo ese contexto, la creencia inicial (el “prior”, en términos bayesianos) era razonablemente favorable ya que era un evento respaldado institucionalmente -gobierno municipal-, con la presencia de tres referentes deportivos (Horacio, Jorge y Eduardo) y con un propósito social debía, en principio, cumplir estándares adecuados de organización y........
