Tensión binacional: ¿Por ideología o por seguridad?
La tensa relación entre los gobiernos de Estados Unidos (EU) y México entró en un momento muy frágil esta semana, debido a la constante presión desde Washington para que México arreste y extradite a varios funcionarios, y actúe de manera mucho más eficaz en contra de los cárteles mexicanos. Los esfuerzos diplomáticos se han ido deteriorando con el paso del tiempo, ante el gran poder y riqueza que estas organizaciones han alcanzado bajo la protección de funcionarios y gobernantes corruptos.
Desde hace años, EU ha mandado un mensaje claro y contundente, en el sentido de que ya no está dispuesto a dejar que ningún grupo que afecte sus intereses —políticos o ideológicos— siga adquiriendo poder, riqueza y armas, especialmente si defiende intereses socialistas.
Sin pedirle permiso a nadie, la derecha norteamericana declaró terroristas a los cárteles mexicanos y, cuando quiere, mata o detiene a los líderes que la desafían, como a Nicolás Maduro, expresidente de Venezuela, o al líder iraní Alí Jamenei, quien murió en ataques estadounidenses. El estilo de relación que prefiere el presidente oligárquico de EU con el mundo es la intimidación.
Recordemos que el expresidente izquierdista de Venezuela está encarcelado en EU, acusado —quizá injustamente— de ser uno de los líderes del Cártel del Sol, organización que no tenía ni la magnitud ni el alcance económico del Cártel de Sinaloa.
Ante el deterioro de la relación binacional por las tensiones, esta semana el embajador estadounidense Ronald Johnson visitó a la presidenta Sheinbaum en Palacio Nacional.
Más allá de los reclamos de soberanía de la presidenta y su petición para no politizar el tema de los narcopolíticos, las narrativas de inseguridad y violencia en muchas partes del país siguen siendo constantes desde hace mucho tiempo. Esto —pienso yo— le facilita políticamente a la extrema derecha de EU justificar su intervencionismo, no solo ante los norteamericanos,........
