Las mártires de Compiégne
En el año de 1949 se publicaba póstumamente la obra del gran escritor George Bernanos que lleva por título Dialogues des Carmélites (Diálogos de Carmelitas), una puesta en escena que Bernanos escribió para adaptar al teatro la novela de Gertrud von Le Fort “La última en el cadalso”. La obra de teatro de Bernanos se estrenó con éxito en 1952, e inclusive, se ha llevado a la “pantalla grande”, es decir al cine, en varias ocasiones. Tanto la novela como el guión teatral tienen como tema principal la captura, juicio y condena de 16 monjas carmelitas durante la época del Terror en Francia.
Las monjas fueron apresadas, juzgadas y condenadas a morir en la guillotina por negarse a dejar de vivir la vida monástica y religiosa de su orden, ante la supresión en 1793 de todas las órdenes religiosas y la vida clerical en la Francia nueva, la Republica, que resultó del derrocamiento del antiguo régimen monárquico. Las hermanas religiosas intentaron sobrellevar su vida religiosa desde la clandestinidad, hasta que fueron descubiertas y denunciadas al gobierno revolucionario.
El juicio y su sentencia se llevaron a cabo el 17 de julio de 1794. En el martirologio se cuenta que las monjas iban en la carreta cantando himnos al ser llevadas a la plaza en Compiégne, donde fueron guillotinadas, y así como lo dicta la regla de vida contemplativa de las carmelitas, empezando por la más joven, hasta las más grandes de edad, se fueron arrodillando ante la madre superiora, no para pedir permiso de retirarse a su celda a dormir, sino para subir al cadalso a morir, la hermana superiora bendecía a cada una de sus hijas y otorgaba el permiso para ofrecer la vida por amor a Cristo. Contrario a lo determinado por el gobierno republicano francés, anti clerical y anti cristiano, en un signo elocuente de fidelidad a sus votos de vida religiosa, las hermanas pedían permiso a su superiora para morir, cumpliendo así, particularmente el voto de obediencia a Dios en la persona de la superiora.
El ambiente de bullicio, gritos, vituperios y burlas que se generó en la plaza de Compiégne, poco a poco fue cediendo a un silencio reverencial, solamente se escuchaba el canto de las carmelitas y el sonido de la guillotina cuando cercenaba las cabezas de las religiosas, mientras eran guillotinadas las hermanas comenzaron a cantar el Te Deum,........
