Ante un futuro incierto ¿cómo va la educación?
Corrían los primeros años de la década de los años 2000 cuando la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez entró sin miedo a medirse con las grandes del país. En la administración que encabezaba el Dr. Felipe Fornelli Lafón la evaluación de los programas académicos, que no tiene otra finalidad que incidir en una mejor formación de sus egresados, se estableció como una estrategia institucional que la transformó haciendo de esta práctica parte de su quehacer cotidiano tanto académico como administrativo que alcanzó los programas a nivel licenciatura, especialidad y posgrado.
Antes de proceder a intentar solicitar las acreditaciones por parte organismos interinstitucionales para las áreas de arquitectura, ingeniería, medicina, ciencias sociales… el primer paso fue evaluarnos para reconocer lo que hacíamos bien, pero, sobre todo, para concientizarnos de todo aquello para lo que, por decirlo suave “no éramos tan buenos”: era ahí donde debíamos enfocarnos. Los indicadores no solo medían aspectos académicos, también administrativos, incidencia social de las carreras y el desempeño profesional de los egresados según los empleadores.
Y así empezó la odisea de las evaluaciones. Años después, ya en la administración del........
