Más que viviendas, se (de)construyen vidas
Se supone que una definición es una descripción objetiva que de manera clara enumera las características de un objeto o fenómeno que nos acerca a su conocimiento y permite identificarlo respecto a otros. En este sentido, si la definición es una construcción mental, el concepto viene a ser la representación mental de dicho objeto o fenómeno, y aunque generalmente suelen tener cierta correspondencia, no necesariamente es así.
Siendo así, y hablando de la ciudad, de entrada, podemos acudir a una sencilla definición que nos dice que cuando un asentamiento tiene más de quince mil habitantes se puede considerar como tal, una ciudad. ¡Imagínese! ¿Cuántas ciudades tenemos dentro de una ciudad? Porque como ejemplo tenemos que Riberas del Bravo, cuando se construyó, tenía ya más de doce mil quinientas viviendas, es decir, se pensó en alojar a unas cincuenta mil personas y lo paradójico es que se concibió como fraccionamiento. Bueno, pero eso es cosa del pasado… que casualmente se vive en el presente.
También hay otras definiciones un poco más “abiertas” o descriptivas, por decirlo de alguna manera, como la que ofrece Mario Camacho Cardona al decirnos que una ciudad es el conjunto de ciudadanos que integran una urbe (lo urbanizado), es decir, “una población reunida y asentada en forma permanente y dentro de una totalidad social, que busca las satisfacciones de vivir en conjunto, gracias a bienes y servicios que mejoran las condiciones de vida.
Ahora bien, teniendo presente lo que hasta ahora la leído, si le pidiera a usted que expresara el concepto -representación mental- que tiene sobre Ciudad Juárez ¿Cuál sería? ¿qué es lo primero que se le viene a la mente? ¿Y qué palabra lo abarcaría? … acaso ¿caos? ¿Y si le pidieran dibujar eso que la palabra “ciudad” le trae a la mente? … en el suroriente los niños dibujan mujeres golpeadas, escenas de asaltos: hombres empuñando armas y personas en el piso en un charco de sangre… ¿cuál sería el suyo?
Actualmente se habla de la construcción de poco más de setecientas viviendas, por lo pronto, que se complementarán con otras doce mil. Hasta aquí se percibe cierta repetición de la historia de Riberas del Bravo. Sobre el tema la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, CMIC, Delegación Ciudad Juárez ha expresado que se ubica en un punto estratégico, dentro de la red urbana primaria y que el predio, donado por el municipio, esta rodeado de fraccionamientos, escuelas, industria maquiladora (como si todo lo laboral debiera girar en torno a ella… ¿no se piensa en diversificar?) hospital y servicios esenciales. Esto, subraya, garantiza condiciones adecuadas de habitabilidad y accesibilidad conforme a la normativa mexicana que a la letra dicta: seguridad y diseño, esto es acorde al clima y con espacios adecuados; ubicación y servicios, es decir acceso a agua, luz, drenaje, transporte, escuelas y salud; calidad de vida, que incluye espacios funcionales, privacidad y conectividad con la comunidad. Destacó que atenderán las necesidades de las personas con discapacidad.
Debo decirlo: el sitio está en el extremo sur de la ciudad, lo cual habla de que varias de las problemáticas que se tiene por el crecimiento disperso no se resolvieron y simplemente el tema del transporte, que es grave, no tiene horizonte de respuesta. Tampoco es poca cosa que el proyecto haya sido detenido por poco más de seis meses a causa por no contar el predio con suministro de agua y se hayan requerido, según estimaciones, cerca de cincuenta millones para introducirla… eso va dando pistas de que la zona donde se ubica adolece de la consolidación que se presume.
Las condiciones de edificación de estas primeras viviendas es que se construirán en dos partes: una, con 32 edificios que tendrán 488 viviendas, y una segunda con 20 edificios de 240 unidades : esta manera de vivir y los estilos de vida que se proponen sí tienen una diferencia tajante respecto a Riberas del Bravo y todas las tipologías de vivienda social que se han construido, más no sabemos si esta diferencia será para bien en términos urbanos y sobre todo sociales.
Y otra vez… se cae en la falacia de que se está construyendo un fraccionamiento… cuando en realidad se trata de una ciudad en sí misma.
Ayer, al ser invitada a un seminario en el Doctorado en Estudios Urbanos para hablar sobre las condiciones del suroriente, y lo que se viene, al parecer ser las respuestas que di no resultaron tan halagüeñas como los alumnos esperaban… por ahí alguien habló que tenían un dejo de pesimismo. Pues… ¿usted qué opina con lo que la realidad dice y hasta hoy se puede ver? La verdad hay, al menos, mucha incertidumbre, porque como bien afirmó mi buen amigo y catedrático anfitrión del seminario: no se trata construir viviendas, sino de la construcción de proyectos de vida.
Y volvemos a lo mismo: decisiones del pasado que se viven en el presente… y decisiones de hoy que se vivirán en el futuro. ¿Más caos? Parece ser que aún estamos a tiempo… la prisa la tienen otros.
