Noventa minutos de unidad en tiempos de policrisis
Cada cuatro años, el mundo parece detenerse por noventa minutos. Las diferencias ideológicas se atenúan, las conversaciones giran en torno a una misma emoción y millones de personas siguen con atención el recorrido de un balón sobre el césped. El Mundial de Fútbol es uno de los pocos acontecimientos capaces de generar una experiencia compartida a escala planetaria. Sin embargo, detrás de la pasión deportiva existe una reflexión más profunda que vale la pena explorar, especialmente en una ciudad como Ciudad Juárez. ¿Por qué un evento deportivo logra convocar sentimientos de identidad, pertenencia y esperanza en sociedades cada vez más fragmentadas? ¿Qué nos dice esto sobre los desafíos que enfrentan las ciudades en un entorno global caracterizado por la incertidumbre y el cambio acelerado?
La respuesta puede encontrarse en un concepto que cada vez cobra mayor relevancia en los estudios contemporáneos sobre desarrollo: la policrisis. El término describe la convergencia simultánea de múltiples desafíos que interactúan entre sí y potencian sus efectos. No se trata de un solo problema, sino de varios fenómenos ocurriendo al mismo tiempo. Tensiones geopolíticas, incertidumbre económica, transformaciones tecnológicas aceleradas, movimientos migratorios, desafíos ambientales, cambios en las cadenas globales de suministro y crecientes niveles de polarización social conforman un escenario complejo que afecta a gobiernos, empresas y ciudadanos.
Sin embargo, la policrisis no debe entenderse necesariamente como una condición permanente ni como una descripción exacta de la realidad actual de Ciudad Juárez. Más bien, constituye una herramienta conceptual que permite analizar cómo diversos factores de riesgo pueden converger simultáneamente y producir efectos acumulativos sobre una sociedad. Desde esta perspectiva, la principal enseñanza para nuestra ciudad no es asumir........
