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¿Quién se queda con el valor que genera Juárez?

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02.06.2026

Cada día, cientos de miles de juarenses se dirigen a los parques industriales de la ciudad para participar en la fabricación de productos que terminarán en hospitales, automóviles, centros de datos, sistemas de comunicación y hogares de todo el mundo. Pocas ciudades mexicanas están tan profundamente conectadas a la economía global como Ciudad Juárez. Durante décadas, hemos demostrado una capacidad extraordinaria para producir, competir y adaptarnos a las exigencias de los mercados internacionales.

Sin embargo, detrás de esta historia de éxito existe una pregunta que probablemente definirá el futuro de nuestra región: ¿quién se queda con el valor que genera Juárez? La pregunta parece sencilla, pero en realidad es una de las discusiones más relevantes para el desarrollo de cualquier ciudad en el siglo XXI.

Durante años hemos medido el progreso por la cantidad de inversiones que atraemos, el número de empleos que generamos o el volumen de nuestras exportaciones. Bajo esos indicadores, Juárez tiene mucho que presumir. Somos una de las plataformas manufactureras más importantes de América del Norte y un referente nacional en sectores como electrónica, dispositivos médicos y manufactura avanzada.

Pero los economistas Daron Acemoglu y Simon Johnson, en su libro Poder y progreso, plantean una reflexión que vale la pena considerar. El crecimiento económico por sí mismo no garantiza el desarrollo. Una sociedad puede producir más riqueza, incorporar más tecnología y aumentar su productividad sin que esos beneficios se traduzcan necesariamente en mayores oportunidades para la mayoría de las personas.

La diferencia está en la capacidad de generar valor, capturar valor y transformarlo en bienestar colectivo. Cuando una empresa instala una nueva planta en Ciudad Juárez, genera valor económico. Se crean empleos, se contratan proveedores, se movilizan servicios y se fortalece la actividad productiva. Sin embargo, una parte importante del valor generado no permanece necesariamente en la ciudad. Las patentes pueden estar registradas en otro país, el diseño del producto puede realizarse en otra región y las decisiones estratégicas pueden tomarse desde oficinas........

© El Diario