Vox populi vox Dei
Ciudad de México –Era el primer día de Heréctor en el club nudista. Sentado en una banca del jardín vio venir a dos hermosas socias de ondulantes caderas y senos oscilantes. La visión de los encantos de las bellas mujeres provocó en Heréctor una conmoción de entrepierna que lo apenó, así que se puso un periódico delante para ocultar esa perturbación. Le dijo una de las chicas: "Qué interesante. ¿Cómo la enseñaste a leer?". Don Salacio contrató a una sexoservidora. Le preguntó: "¿Conoces bien tu oficio?". Respondió la perendeca: "Al derecho y al revés". "Bien -dijo don Salacio-. Por esta vez lo haremos al derecho". Antiguamente se decía que una mujer se entregaba por tres motivos: por inocencia, por indigencia o por insistencia. El primer motivo fue causa de que la linda Dulcibel se viera en la habitación número 210 del Motel Kamawa en brazos de Libidio, labioso seductor. Acabado el consabido trance la joven exclamó, llorosa: "¡No supe lo que hacía!". Acotó Libidio: "Pues para no saber lo que hacías lo hiciste bastante bien". Quizás hago........
