Mientras probados delincuentes sigan libres
Ciudad de México –"El ave canta, aunque la rama cruja, como que está más sorda que una tapia". Esta inane parodia de los versos del leonino y tempestuoso Díaz Mirón me sirve para decir que la Presidenta Sheinbaum sigue cantando su decantada cantaleta de la soberanía y dignidad de México, aderezada de vez en cuando con variaciones como ésa última de que nuestro país no se doblega ni se arrodilla. Mientras ella repite su estribillo, Trump continúa exigiéndole, en términos parecidos a los que usa el patrón para dirigirse a su empleado, que redoble sus esfuerzos en el combate a los funcionarios ligados con el narcotráfico. La mandataria parece no escuchar esa demanda, cada día más perentoria y acuciante, y esgrime sin cesar su consigna soberanista, que se desmoronará como un polvorón cuando el primer marine americano ponga pie en el territorio nacional, si esa tragedia, que no se puede descartar, llega a........
