México crucificado
Ciudad de México.- De los 20 a los 40 años el hombre es un roble: fuerte y vigoroso. De los 40 a los 60 es un álamo: flexible, pero aún confiable. En la senectud es un pino de Navidad: las esferas le sirven nada más de adorno. "Te casaste conmigo porque tenía dinero". Tal reproche le hizo Uglicia a Bragueto, su marido. "Todo lo contrario -opuso él-. Me casé contigo porque yo no lo tenía". Don Ramón María del Valle Inclán, el genial escritor de las barbas de chivo que dijo Rubén Darío, vino a México. Alguien le preguntó después en su natal España por qué había viajado a ese país tan remoto. Explicó: "Porque su nombre se escribe con equis". Con equis, en efecto, ha de escribirse la palabra "México". Ciertamente algunos ilustres mexicanos la escribían con jota, como don Francisco J. Santamaría, insigne lexicógrafo, y don Alfonso Junco, gran historiador y poeta regiomontano a quien no se le ha hecho justicia. Jovenzuelo yo, tenía los arrojos que la ignorancia da, y polemizaba con ese sabio intelectual, que escribía siempre "Méjico". En mis artículos yo me refería a él como "don Alfonso Xunco". Pecado de juventud es ése, pero de ninguno de mis pecados de juventud me he arrepentido nunca. Actualmente la........
