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Aquel pecaminoso robo

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11.10.2026

Ciudad de México– "Pascuala, Dios te mantenga, / Norabuena vengas, Mingo. / ¿Hoy que es día de domingo / no estás con tu esposa Menga? / No hay quien allá me detenga, / que el cariño que te tengo / me pone un quejo tan luengo / que me acosa que me venga". Esos versos, ligeramente adulterinos, pertenecen a un paso de Juan del Encina -no de la Encina-, y los dije con una linda chica pelirroja en la clase de Literatura Española de la maestra Amelia Vitela de García, que a su saber de letras juntaba ternuras maternales para sus alumnos de la secundaria en la Normal de Coahuila. Pues bien: hoy que es día de domingo declaro que soy lector devoto de los libros sagrados. Aclaro para mayor claridad: en mi fuero interno -y en el externo también- los libros sagrados son los de Homero, Dante, Cervantes, Shakespeare, Goethe, Tolstoi, Dostoievski, Flaubert, Dickens, y así hasta llegar a Faulkner, Rulfo, Borges y García Márquez. Los libros que los predicadores llaman sagrados, sobre los cuales fincan sus predicaciones, me parecen, a más de........

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