Así las cosas, con el Segundo Piso de la Cuarta Transformación
Históricamente, México se ha caracterizado por los rompimientos de los presidentes con sus antecesores, sobre todo cuando son del mismo partido. Lázaro Cárdenas exilió a Plutarco Elías Calles, enviándolo a Estados Unidos; Luis Echeverría se distanció de Gustavo Díaz Ordaz para limpiar su imagen de la represión estudiantil del 68; López Portillo envió, a su vez, a su antecesor al exilio dorado con la embajada en las Islas Fiyi; Miguel de la Madrid implementó la “Renovación Moral” para perseguir los excesos de López Portillo y su equipo; Ernesto Zedillo llegó a encarcelar al hermano de Salinas de Gortari, y Felipe Calderón mantuvo en el congelador político a Vicente Fox y su “preferiti”.
Tal vez por esa razón, la clase política esperaba un rompimiento de la presidenta Claudia Sheinbaum con el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Esta expectativa, que se ha convertido más en un deseo que en una realidad, ha dado paso a una continuidad a la que, explícitamente, el movimiento ha llamado “el Segundo Piso de la Cuarta........
