¿Puede la defensa civil no violenta sustituir a la defensa militar?
Kepa Bilbao Ariztimuño
En los debates actuales sobre guerra, paz y seguridad europea hay una propuesta éticamente atractiva: la defensa civil no violenta. Sus defensores parten de una ... intuición política poderosa: ningún régimen puede sostenerse solo mediante la coerción. Si la población retira su cooperación mediante huelgas, boicots, desobediencia civil o la creación de instituciones alternativas, incluso poderes represivos pueden quedar paralizados. El argumento es sugerente. Pero convertirlo en estrategia principal frente a amenazas armadas plantea problemas serios.
Es cierto que el poder político depende en parte de la cooperación social. Sin embargo, la historia muestra que la desobediencia civil masiva sostenida es excepcional, difícil de coordinar y vulnerable a la represión selectiva. La resistencia civil puede ser decisiva en ciertos contextos –especialmente cuando el poder está erosionado o encuentra límites internos y externos–, pero difícilmente constituye una garantía suficiente frente a agresiones militares externas o contextos de represión extrema. Esto no invalida la defensa civil no violenta. Más bien invita a situarla en su lugar adecuado: no como sustitución completa de la defensa, sino como una de sus dimensiones........
