Trenes escasamente vigilados
Subió Ábalos a la tribuna de oradores con los avíos de la limpieza. Señaló con toda justicia los desafueros, chanchullos y podredumbres del partido saliente. ... Y se otorgó de manera anticipada los laureles de la limpieza. Pero resultó que el agua del balde que llevaba para fregar estaba empuercada. Y al cabo del tiempo se vio que él andaba -todavía presuntamente- en asuntos turbios y en devaneos de nuevo rico expresados con jerga y atributos de macarra. Con un escudero que a veces parecía mandar más que su señor. Un desastre que lo llevó a declarar, casi a declamar: «Estoy solo, no tengo a naaaadie». Conduciendo su propio coche, sin chófer ni secretaria. Un drama. ¿Se imaginan una vida sin chófer ni coche oficial?
Y así, mientras por un lado están los señoritos de la........
