La vida pone a cada uno en su lugar
Reloj del mercado Nuestra Señora de África, en Santa Cruz de Tenerife. | CARSTEN W. LAURITSEN
Existe una idea profundamente arraigada en muchas culturas según la cual el tiempo acaba colocando a cada persona donde le corresponde. No se trata necesariamente de una ley sobrenatural ni de una forma de justicia inmediata, sino de una constatación que surge de la propia experiencia. Aunque durante un tiempo puedan parecer triunfar el engaño, la arrogancia o la falta de escrúpulos, la vida posee una forma silenciosa de equilibrar las consecuencias de nuestros actos que rara vez puede apreciarse a corto plazo.
Vivimos, sin embargo, en una sociedad dominada por la inmediatez, esperamos que la justicia sea instantánea, que el esfuerzo produzca resultados inmediatos y que las malas acciones reciban un castigo visible. Cuando esto no sucede, aparece con facilidad la sensación de que el mundo es profundamente injusto. Sin embargo, muchas de las consecuencias más importantes de nuestras decisiones no se manifiestan de forma inmediata, sino que se acumulan lentamente hasta terminar configurando el tipo de persona en la que nos convertimos.
Cada decisión deja una huella, no solo........
