Redes sin crispación
El reciente nombramiento de Luis Ayala como presidente de Cáritas Española ha sido recibido, en algunos ámbitos, no tanto desde la lógica propia de la Iglesia y de su acción caritativa, sino desde el reflejo casi automático de la política partidista. Algunos han querido leer su elección como una vinculación de Cáritas con el llamado «sanchismo», como si toda persona con trayectoria pública, académica o social tuviera que quedar necesariamente encerrada en una etiqueta ideológica. Es un síntoma de nuestro tiempo: antes de preguntar quién es alguien, qué ha hecho, qué puede aportar o desde dónde sirve, buscamos rápidamente en qué casilla colocarlo.
La polarización ha empobrecido mucho nuestra mirada. Nos ha acostumbrado a sospechar de todo vínculo, de toda colaboración, de toda conversación que no nazca dentro del propio grupo. Hemos llegado a pensar que hablar con alguien es pertenecerle, que colaborar en un ámbito es quedar........
