Pido la palabra
Donald Trump, en una foto de julio de 2025. / Andrew Leyden - Europa press
Me imagino un Parlamento fluido, lleno de sabiduría donde las palabras tienen sentido. Y los silencios se traducen en una atención a las consiguientes réplicas que no se lleven apuntadas en un papel, ni él que habla, ni él que escucha. Y aunque revolotee cierta ironía, en modo alguno que no sea la ridiculez la que tome protagonismo.
Un Parlamento donde la política cobre altura que no sea estéril, encorsetada, capaz de romper con las palabras los posibles discursos anquilosados, sin cintura donde el respeto huya como alma que lleva el diablo.
Un Parlamento donde las posiciones ideológicas estén perfectamente definidas y la demagogia y el oportunismo no construyan un panorama de apatía y erosión de los pilares de la acción institucional. Lo que........
