Algunos nadarán
La sesión del Congreso con la comparecencia de Pedro Sánchez, en imágenes. / José Luis Roca / EPC
Pedro Sánchez descubrió pronto que para gobernar tenía que comerse algunos sapos de grueso calibre. Se tragó sus palabras y promesas para pactar con Podemos y poner de vicepresidente a Pablo Iglesias. Pactó con la extrema izquierda y lo normalizó a martillazos de telediarios. Y no solo eso: llegó a acuerdos con Bildu, encolerizando a las víctimas del terrorismo, porque lo necesitaba. Incluso cedió a las peticiones del PNV y de Junts, dos partidos de la más rancia derecha nacional vasca y catalana. Hizo todo lo necesario para conseguir el poder. Y al precio que fuera.
Ese pragmatismo apenas se ha empezado a digerir en Génova, la sede central del PP, donde aún mastican sin tragar la pastilla verde de Santiago Abascal. La........
