Para la guerra
El buque ruso Yantar, declarado en principio como de investigación científica pero señalado por su mapeo de cables occidentales, estuvo varios días en el punto en el que se hundió el Ursa Major. / VF
¿Sufren una suerte de melancolía quienes siguen creyendo que las guerras son hoy como en las viejas pelis de John Wayne, con columnas de tanques avanzando por una frontera, bombarderos en formación y soldados desembarcando en playas lejanas. No, la guerra ya no precisa declaraciones solemnes, ni uniformes reconocibles o desembarcos televisados en directo. Que no se escuchen disparos ni explosiones no significa vivir en paz. Esta suerte de guerra silenciosa que se ha adueñado del planeta no es ni remotamente asimilable a una situación de paz real.
Esta no una guerra clásica, al menos por ahora, sino algo más ambiguo, viscoso y difícil de asumir: una guerra híbrida, fragmentaria, tecnológica y psicológica, que se libra en todos los frentes económicos y tecnológicos, en las redes sociales, en los mercados energéticos, en las infraestructuras críticas y la manipulación permanente de la opinión pública. Dani Millet ha revelado en estas páginas un informe del Departamento de Seguridad Nacional, órgano asesor de la Presidencia del Gobierno, sobre la posibilidad de sabotajes rusos contra los cables submarinos que conectan Canarias con........
