Mantener el engaño
Multitudinaria manifestación en Ceuta en su día grande exigiendo recuperar la normalidad
Inmediatamente después de los atentados del 11 de marzo de 2004 contra los trenes de Madrid, atribuir la matanza de Atocha a ETA era una hipótesis comprensible, compartida por la mayoría del país. Sin embargo, las sospechas iniciales fueron cediendo ante los indicios de autoría islamista. Aun así el Gobierno Aznar se empeñó en mantener la versión que le convenía. Y ese fue el problema: que las pruebas señalaban en una dirección y las explicaciones oficiales seguían aferradas a otra.
Primero se encontró la furgoneta de Alcalá, luego los detonadores, la cinta coránica y las pistas de la bomba desactivada. La investigación apuntaba con rotunda claridad al terrorismo yihadista, tanto que el 13 de marzo, ya a mediodía, tras la reivindicación en medios extranjeros por parte de AlQaeda, la unidad policial especializada en terrorismo extranjero ya había asumido la necesidad de descartar a ETA.
Sin embargo, todavía horas después de esa decisión, el ministro Acebes seguía presentando a ETA como la prioridad a investigar. La hipótesis........
