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Editar desde la esquina

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17.04.2026

La librería El Barco de papel, en El Sauzal. / María Pisaca

En un mundo editorial dominado por grandes grupos, algoritmos de venta y autores que ya vienen bendecidos de fábrica –con agente, campaña de marketing y una faja que anuncia «la novela del año» antes de que nadie la haya leído– resulta casi conmovedor, y hasta un punto temerario, que alguien decida montar una editorial desde una librería de pueblo. No en Madrid o Barcelona, en El Sauzal.

La iniciativa de Editorial B de Papel, nacida al calor de la librería El Barco de Papel, tiene parte de gesto romántico y parte de rebeldía. Apostar por publicar autores locales, por trabajar con profesionales del Archipiélago y por construir una red propia en lugar de externalizarlo todo a la península o al extranjero no es solo una decisión empresarial: es casi una declaración de intenciones. En estos tiempos de creciente concentración editorial, eso ya es mucho decir. Conviene recordar que el sector editorial se ha convertido en un ecosistema cada vez más concentrado, donde unos pocos sellos –o, mejor: unos pocos grupos– marcan la agenda, fijan tendencias y deciden qué llega al lector y qué no.

No pretendo demonizar ese modelo: ha permitido profesionalizarse, ampliar mercados y garantizar la supervivencia de muchos autores. Pero también ha estrechado........

© El Dia